Opina José Cudina, empresario frigorífico y dirigente gremial

«Las medidas tomadas por el Gobierno para bajar el precio de la carne no son acertadas»

*Por José Cudina

 

 

En primer término, las iniciativas tomadas deben tener la propiedad de ser permanente y no debe ser sólo una resolución temporal.

En segundo lugar debe hacerse efectiva, porque hasta ahora lo que produjo la medida fue un impacto contrario y el kilo de carne subió $50 en el último lunes.

Resulta obvio que al suspender por 30 días las exportaciones , el sector ganadero iba a oponerse a la medida decretando un paro y, como consecuencia, el desabastecimiento del mercado provoca otra suba de precios. Esta dinámica no fue prevista por el Gobierno, al igual que el desgaste político con este adversario no muy amigable.

Considero que este camino no es el acertado. Aún si lo fuera el alcance sería fugaz.

Tampoco la salida de negociar un acuerdo para vender una cantidad determinada semanal de toneladas a precios bajos. Una decisión similar ya se implementó a mediados de diciembre y en tan solo unas semanas se desvaneció sin aviso de retorno.

Si se intenta volver a repetirlo, les diríamos que se insiste en violar una ley natural del capitalismo. Sin un Estado presente, en un acuerdo entre privados (productores) con privados (comercializadores) para bajar los precios es ir contra la esencia empresarial que es recuperar el mayor rédito económico.

¿Quién podría controlar en una cámara de frío? ¿Cuál es asado barato y cuál el caro? ¿Qué cantidad hay de cada uno? ¿Cuándo se agota para la venta el del precio barato y hay que continuar vendiendo el de precio corriente? ¿Quién controla el que recibe el asado barato y lo vende todo como el caro?

Frente a estas disyuntivas, nosotros tenemos una propuesta precisa, realizable y de resultado cierto.

Una media res tiene más de 20 cortes , todos con precios diferentes. Si cortáramos esa media res por el medio de manera horizontal , obtendríamos dos partes que podríamos llamarlos «cuarto trasero» y «cuarto delantero». El cuarto trasero contiene los cortes más finos como por ejemplo el tan codiciado lomo. Mientras el cuarto delantero lo que se conoce como «cortes populares», como el emblemático asado.

Los mercados internacionales se interesan por los cortes finos (cuota Hilton ) en la Unión Europea por ejemplo. Son cortes que tienen valores superiores a los 10 dólares además de contar con un amplio renombre sobre en calidad.

Si basamos nuestras exportaciones de carne en esos cortes y con esos precios de mercado exterior, en el promedio de la media res quedarían ostensiblemente más baratos los cortes del cuarto delanteros.

De esta manera, en el mercado interno, el lomo que está $800 deberá ser pagado por la famosa Doña Rosa de Barrio Norte a $1200 -en línea con los valores internacionales- para que la Doña Rosa del conurbano bonaerense pueda tener un asado a $400 en vez de $600.

Considerando que en los sectores de mayores recursos económicos acoplar el precio local del kilogramo de carne al de nivel internacional no modifica su presupuesto personal , es posible de esta manera incorporar al consumo de proteínas animales a sectores que hoy están excluidos del equilibrio alimentario pretendido.

Este modelo de producción y comercialización que creemos que debería implementar el Estado no tendría que ser de carácter disruptivo, sino un ordenador natural del consumo  que permita regular las razonables rentas empresarias, coordinándolas adecuadamente hacia los sectores consumidores de distintos rangos.

Por último, seguramente el tema más importante de este proyecto, es que no puedo hacer un producto barato si parto de una materia prima cara. El 80% del costo del animal lo representa el precio del alimento balanceado, cuyo valor (el del cereal) hoy está acoplado al precio internacional, por lo tanto en en dólares. Por eso, es impostergable dejar en nuestro país, una parte menor de nuestras exportaciones acordé a nuestro mercado interno, precios valorados en pesos, no en dólares.

Si tomamos las desiciones políticas para llevar adelante lo antes expresado, estamos construyendo soberanía alimentaria, independencia de la moneda externa y un pueblo sano y saludable producto de su buena alimentación: este es el primer escalón de la Justicia Social.

 

*José Cudina es empresario frigorífico y dirigente gremial empresario.

 

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